Sandra Rodríguez González, alumni del Grado en Diseño en Comunicación Gráfica de ESDI, ha sido galardonada con el bronce en la categoría Publication Design en los ADC*E Student Awards 2025, uno de los premios europeos más relevantes para jóvenes talentos del diseño.
Un reconocimiento que, lejos de vivirlo como una meta, Sandra entiende como un impulso lleno de emociones encontradas.
Un premio entre la gratitud y el síndrome de la impostora
“Fui a los ADC*E sin ninguna expectativa de ganar”, confiesa.
Compartía viaje con otra alumni de ESDI y, tras escuchar los primeros premios, interiorizó que su proyecto no sería reconocido. “Por eso, cuando ocurrió, fue una sorpresa enorme”.
A nivel personal, el premio representa agradecimiento y validación tras muchas horas de trabajo y un proceso muy implicado también a nivel familiar. A nivel profesional, en cambio, aparece una sensación más compleja: “Todavía convive con ese pequeño síndrome de la impostora. Lo valoro muchísimo, sé que me abrirá puertas, pero aún me cuesta creérmelo del todo”.

Un proyecto editorial para hablar del duelo sin tabúes
El proyecto premiado nace de una experiencia íntima: la muerte de su tío. A partir de ahí, Sandra quiso abordar el duelo como un proceso diverso y profundamente personal.
“Durante mucho tiempo el duelo ha sido un tema tabú. Quería mostrar que dentro de una misma familia cada persona lo vive de una manera distinta, y que ninguna es más válida que otra”, explica. Desde la introversión hasta la expresión más abierta de las emociones, el proyecto reivindica el apoyo mutuo y la importancia de no borrar la presencia de quien ya no está, sino aprender a convivir con su recuerdo a lo largo del tiempo.
La investigación es una pieza clave en su forma de trabajar.
Sandra dedica una parte importante del proceso a documentarse y construir un concepto sólido antes de diseñar. “Para mí es esencial que los proyectos no estén hechos porque sí, sino que tengan una elaboración profunda y una intención clara de llegar a las personas”.
Esa sensibilidad se traduce también en una estética reconocible: tipografías serif, composiciones delicadas y un tono visual que huye de la agresividad. “Cuando alguien ve mis proyectos, quiero que note que hay una sensibilidad detrás, algo cercano, casi tierno”.

Referentes emocionales y estética de archivo
Entre sus influencias se encuentran investigaciones psicológicas sobre las fases del duelo, que reinterpretó desde una mirada personal, así como referentes culturales y artísticos. Destaca especialmente la artista Ethel Cain, tanto por la carga emocional de sus letras como por el tratamiento tipográfico de su último álbum.
A nivel visual, el proyecto buscaba una estética de archivo doméstico: fotografías familiares, escaneos, materiales caseros.
“Quería que pareciera ese archivo que todos tenemos en casa, construido con recuerdos”.
ESDI como acompañamiento y exigencia creativa
Mirando atrás, Sandra identifica claramente el papel del grado y del acompañamiento docente en este reconocimiento.
“El grado me ayudó a construir un proceso de trabajo sólido y a entender la importancia de la investigación para que el resultado final esté bien resuelto”.
Destaca especialmente la figura de su tutor de TFG, que la empujó constantemente a ir un paso más allá: “Me acompañó mucho y me exigió artísticamente, haciéndome replantear el proyecto una y otra vez para profundizar más”.

Del aula al mundo profesional
Aunque todavía le cuesta definirse como “profesional del diseño”, Sandra entiende esta etapa como un proceso de aprendizaje continuo. “Salir de la carrera es como empezar a aprender a vivir: aplicas lo que has aprendido, pero sigues formándote constantemente”.
Actualmente trabajando en ESDI, reconoce que la experiencia le ha permitido tomar conciencia de su evolución y del valor de los conocimientos adquiridos frente a estudiantes de primeros cursos.
Para Sandra, el portfolio ha sido clave. “Es el currículum real de un diseñador”, afirma.
En un sector altamente competitivo, salir de ESDI con un portfolio trabajado ha marcado la diferencia, especialmente en el acceso a prácticas y oportunidades laborales.
“Se nota cuando hay un diseño elaborado, con concepto y criterio. Eso hace que te valoren más profesionalmente”. En su caso, ese portfolio fue decisivo para incorporarse a ESDI y seguir creciendo dentro del ámbito académico y creativo.

El valor del diseño editorial hoy
En un contexto cada vez más digital, Sandra defiende que el diseño editorial sigue teniendo un papel relevante, aunque distinto. “Vivimos una revalorización de lo físico: vuelven los vinilos, la fotografía revelada…”.
Aunque haya perdido difusión masiva en ámbitos informativos, el diseño editorial ha ganado valor artístico y conceptual, especialmente vinculado al diseño y al arte.
De cara al futuro, Sandra quiere seguir explorando su identidad como diseñadora. Manteniendo su sensibilidad, le interesa experimentar con lenguajes más tecnológicos, robóticos o cyberpunk.
“Quiero descubrir hasta dónde puedo llegar, explorar otros puntos de vista y seguir construyéndome como diseñadora”.
Una experiencia gratificante en ESDI
Si tuviera que resumir su paso por ESDI en una palabra, sería gratificante. Destaca el contacto con referentes docentes, la diversidad de miradas críticas y el acompañamiento constante del profesorado.
“ESDI te empuja a ser crítica, a leer, a tener referentes, a no estancarte. A probar, equivocarte, mirar hacia fuera y nutrirte de otros contextos”. Una experiencia que, asegura, ha marcado profundamente su manera de entender el diseño y su proyección profesional.