Querido Josep,
Hoy el día amaneció triste. La niebla de noviembre y la fina lluvia parecían anunciar tu marcha. El otoño, con su gama infinita de tonos, ya no contará con tus dibujos. Y a nosotros, en ESDI, nos cuesta mucho asumir que ya no estás. Nos resulta difícil aceptar que te has ido, que tú, nuestro Rector de sombrero atrevido y de mirada inquieta, aquel hombre que observaba todo con el asombro y el respeto de los verdaderos maestros, se ha marchado.
Querido profesor, cuesta creer que se haya ido quien fue, para tantos, un referente. Guiaste a muchos estudiantes a lo largo de su vida académica, a numerosos doctorandos… y también a muchos profesionales que crecimos a tu lado. Eras, como decía Platón, el maestro que acompañaba a sus discípulos a descubrir lo que ya había dentro de ellos.
Fuiste mi padre académico, mi maestro y mi amigo. Intelectualmente me diste la oportunidad de comenzar un camino que cambió mi vida, y me enseñaste a enseñar: a mirar el aula con atención, con respeto y con amor. De ti aprendí que impartir clases era una gran responsabilidad que requería una enorme generosidad. Siempre decías que enseñar es poner a disposición de los demás lo que uno sabe para que otros lo mejoren. Tu sabiduría era tan grande como tu bondad, Josep.
Siempre me sentí bajo tu protección, incluso cuando no lo decías. Tenías esa forma tan tuya de cuidar sin hacer ruido, de exigir con cariño, de confiar sin condiciones. De ti aprendí que educar también es acompañar, y que detrás de cada decisión hay una responsabilidad inmensa.
Compartimos viajes, congresos, conversaciones interminables sobre los temas más inverosímiles. Te gustaba la vida, tu familia, tu profesión y apoyar a los más jóvenes. Te conocí como estudiante de doctorado en los primeros años de ESDI. Entonces la Escuela ya era, para ti, mucho más que una institución: era un sueño colectivo, una casa construida a base de talento, esfuerzo y convicción. Amabas el diseño porque, para ti, como gran humanista que eras, suponía la forma más hermosa de pensar el mundo, un modo de unir razón y sensibilidad, técnica y emoción, presente y futuro.
Creías profundamente en la creatividad como un diálogo entre ideas; un puente entre la curiosidad, el análisis y el compromiso con las personas. “La vida buena es aquella inspirada por el amor y guiada por el conocimiento”. Discúlpame, no he podido evitar recordarte parafraseando a Aristóteles. Esa frase te define tan bien… Viviste con amor por la enseñanza y con un respeto profundo por el saber.
Tu ausencia deja un vacío enorme, pero también una huella profunda. Seguirás presente en cada clase, en cada conversación sobre el sentido del diseño, en cada intento de construir una Universidad más humana, más creativa y más valiente, como la que soñabas.
Gracias, Josep, por haber creído en mí, por tu ejemplo, por tu generosidad y por el privilegio de haber compartido parte de tu camino. Tu legado en ESDI, en la Universidad Ramon Llull y en todos los que te conocimos seguirá vivo en cada gesto de honestidad y en cada acto de creación.
Hasta siempre, Josep, maestro y amigo.
Carta abierta a Josep A. Rom, Rector de la Universidad Ramon Llull, escrita por la Directora académica de ESDI-URL, la Dra. Encarna Ruiz, en representación de toda la comunidad ESDI.