YO SOY TODOS

YO SOY TODOS

 

En la producción del Arte, la Arquitectura y el Diseño del siglo XX podemos reconocer una fractura o desplazamiento desde una subjetividad lírica (ensimismada y autoanalítica) hacia una subjetividad épica (que se identifica y se reconoce en el flujo de identidades múltiples que llenan las ciudades y metrópolis contemporáneas). Más precisamente, podemos situar este giro épico en el paso de la década de los años 50 a los años 60 con intensas repercusiones, tanto en las imágenes del arte como en los productos de diseño.

¿De qué hablan las nuevas imágenes del arte y el diseño de la segunda mitad del siglo XX? Nada menos que de la ocupación del espacio público por riadas de ciudadanas y ciudadanos que dejan de concebir la metrópolis como una suma de arquitecturas y un mapa de plazas y avenidas, para vivirla como un espacio de la anonimato por donde circulan libremente las ideas y las experiencias. Este fenómeno ha dado lugar al famoso concepto sociedad de masas y, con ella, la aparición de los denominados mass media y el estallido de una nueva cultura urbana.

De hecho, esta transformación de individuo a ciudadano, ya fue tratada a finales del siglo XIX por el gran poeta Charles Baudelaire, padre de la modernidad estética, al situar el anónimo paseante de la ciudad en el centro de la poética contemporánea. También habla Georg Simmel, quien desde la mirada del sociólogo, pone en relación la pérdida de la identidad con la explosión de un mundo multitudinario, disperso y confuso. O Elias Canetti, el gran ensayista judío que ha caracterizado el nuevo fenómeno social de masas con cuatro conceptos clave. 1) La masa siempre quiere crecer; 2) En el interior de la masa siempre reina la igualdad; 3) La masa prefiere la densidad, es decir, la proximidad tanto anímica como de los cuerpos; 4) La masa se ​​proyecta hacia un tiempo en futuro. Desea cambios, metas, transformaciones.

La sociedad de consumo, escribe el artista británico Richard Hamilton a, Persuading Image (1959), depende de la fabricación del deseo a través del diseño, en una obsolescencia artificial y acelerada de la imagen, la forma y el estilo. Y en este proceso, el consumidor también queda «fabricado», diseñado por el producto, tal como nos muestran de manera a-critica, a-moral y lúcida, las imágenes del Pop Art.

La producción cultural urbana a partir de la segunda mitad del siglo XX ha quedado determinada por la posibilidad de ver todo el mundo en el momento, a través de la gran matriz visual que nos rodea. Una matriz que hoy es interpretada como un gran panóptico visual. El cine, la televisión, las revistas, los periódicos sumergen el artista y productor cultural en un entorno total, y este nuevo ambiente visual, tal como afirma Hal Foster, era y es fotográfico.

Este nuevo y absoluto protagonismo del ojo que todo lo mira, ya fue prefigurado por el filósofo y jurista inglés Jeremy Bentham en 1791, en el modelo panóptico de la arquitectura diseñado por estructuras institucionales como las cárceles, los hospitales o los orfanatos . Arquitecturas que, tal como ha dejado escrito Michel Foucault, simbolizan «el ojo del poder». Un «ojo» todo poderoso que, como un «gran hermano», no nos pierde nunca de vista a la hora que nos «guía» como un ángel exterminador. José Miguel Cortes nos ofrece un buen análisis de estas cuestiones en su conocido libro “Políticas del espacio» (2006).

¿De qué hablan las imágenes del nuevo siglo XXI? Félix Guattari lo predijo lúcidamente en 1973 en el texto, Recherches (Trois Milliardo de Perverso). Entramos en una época en que las minorías del mundo comienzan a organizarse contra los poderes que las dominan y contra todas las ortodoxias. Entre las dojas y ortodoxias enquistadas destaca, por su proyección en todas las facetas de la vida, la ortodoxia de concebir la identidad femenina o masculina como una realidad objetiva, limitada y permanente. Este paradigma identitario de innumerables consecuencias sociales, políticas y culturales, ha sido profundamente revisado, analizado y contestado por todos los movimientos y teorías feministas a lo largo del siglo XX que, a pesar de su pluralidad conceptual y política, coinciden en un mínimo denominador y frente común: señalar, como una vergüenza que ha sido secularmente escondida y negada, los efectos normalizadores y disciplinarios que proyecta sobre nosotros, la formación y el pensamiento humanista occidental

 

 

Por Dra. Maia Creus, profesora de l’ESDi y ​​miembro de la Unitadad de Análisis y Prospectiva del Diseño (Departamento universitario de Teoría y Desarrollo del Diseño de l’ESDi)

 

 



X
X