¿Una nueva identidad?

¿Una nueva identidad?

Definitivamente la noticia se ha hecho oficial: John Galliano será el próximo director creativo de la Maison Martin Margiela. Estos dos pesos pesados en el mundo de la moda pasarán a formar una misma unidad, pero los diferentes estilos o caminos profesionales que han tomado sugieren una serie de cuestiones: ¿Son tan distintos como parecen? ¿Encajarán? ¿Es posible el ensamblaje entre ellos sin que ninguno pierda su sello de identidad? ¿Terminará Galliano “contaminando” con sus extravagancias creativas el minimalismo estético y conceptual de Margiela?

La Maison Martin Margiela es conocida por carecer de logos, de frivolidades, incluso de autor. Podríamos decir que es lo más parecido a la antimoda que se haya visto hasta el momento. Tanto es así, que incluso 20 años después de su creación nadie sabía si el propio Martin Margiela (diseñador belga que la fundó) seguía ocupándose de la dirección creativa de la misma o no; por lo que, el secretismo ha sido siempre uno de sus valores fundamentales, así como el anonimato.

En cambio, lo que conocemos de Galliano por sus 15 años de trabajo en Dior es la pura ostentación y la exaltación de sí mismo como gran genio creador. Todos sus diseños han sido exagerados, elitistas, impracticables y barrocos, aunque también evidentemente creativos; todas ellas, cualidades que conforman las señas de identidad de éste.

Siendo conscientes de tales diferencias, cabe preguntarse sobre qué permanecerá de ambos estilos tras su unión. Resulta paradójico que con la llegada de Galliano a Margiela, la firma haya roto con esa premisa que llevaba identificándola durante las últimas dos décadas, para proclamar a viva voz la llegada del diseñador gibraltareño. Pocos esperábamos que uno de los creadores más conocidos del mundo de la moda se ocupara de una firma definida por la colectividad y el rechazo hacia el sujeto creador como ente unitario. Una firma que se hizo un hueco en la industria por estudiar patrones y generar prendas monocromáticas en las que la feminidad no era un valor a subrayar, pasa a manos de un modisto caracterizado por su ego, sus “excesos” creativos y su teatralización en el peor sentido de la palabra.

De esta manera, y en nuestra opinión, lo teatral y lo majestuoso (de Galliano) pasarán a formar parte de lo conceptual y lo crítico (de Margiela); y aunque muchos están a la expectativa, habrá que ver hasta qué punto dicha fusión será beneficiosa para ambos, o por el contrario, terminará por destruirlos (tal y como los conocemos). ¿Volveremos a la figura del diseñador-genio-estrella? ¿De la pasarela como performance teatral? ¿O todo esto es simplemente una estrategia para acaparar la atención mediática y aumentar las ventas de la Maison más trasgresora de la industria? Teniendo en cuenta que el próximo enero todos los ojos estarán puestos en el desfile de la casa Margiela, no es de extrañar.

 

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Artículo por la Dra. Cristina Real, de la Unidad de Tendencias e Innovación de ESDI.



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