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¿Por qué celebramos el día de la mujer?

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¿Por qué celebramos el día de la mujer?

En el año 1975 la ONU declara el día 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer. Un paso adelante en el reconocimiento de nuestros derechos y nuestra aspiración a la igualdad entre hombres y mujeres que, en el año 20 del siglo 21, sigue sin resolver.

En el documento oficial, la ONU justificaba esta declaración porque era necesario dedicar la jornada “a aquellas mujeres corrientes como artífices de la historia que habían luchado de forma plurisecular por participar en la sociedad en pie de igualdad con el hombre”. Y esta afirmación suponía el reconocimiento a siglos de lucha de la mujer que se había visto limitada por una estructura patriarcal que la asfixiaba y en la que no tenía ningún derecho ni a la educación, ni a la opinión, ni al voto, ni a manejar sus cuentas. Su silencio y su sumisión eran sinónimos de virtud, en una comunidad en la que tenía incluso mucha menos esperanza de vida como consecuencia de los partos en condiciones sanitarias muy deficientes y de los malos tratos soportados.

Estas circunstancias son las que llevaron a las mujeres occidentales a levantar su voz y para ello aprovecharon las revueltas sociales originadas durante las grandes revoluciones de los siglos XVIII y XIX para cuestionar un sistema que las asfixiaba por partida doble: como ciudadanas de una estructura social sofocante y por su condición de mujeres. De esta forma, en plena Revolución Francesa, Thèroigne de Mèricourt fue la encargada de elaborar el primer documento emancipatorio feminista: la Declaración de los Derechos de la mujer y de la ciudadana, en 1771. Este primer escrito situaba a la mujer en una posición de igualdad absoluta y reivindica la presencia femenina en la propia Declaración de los Derechos del Hombre. Sin embargo, sus compañeros revolucionarios no les dieron tal posibilidad y el manifiesto fue pronto eliminado. Los hombres no se atrevieron a avalar las aspiraciones de sus compañeras.

Fue un poco más tarde, con los movimientos obreros surgidos de la industrialización, cuando las mujeres comenzaron a reivindicar sin miedo sus derechos y a manifestar sus inquietudes como trabajadoras. De esa forma, en 1848 las estadounidenses Elizabeth Cady Stanton y Lucretia Mott, congregaron a cientos de personas en la primera convención nacional por los derechos de las mujeres, en Estados Unidos. Ambas mantuvieron ante la multitud que “todos los hombres y las mujeres son creados iguales” y exigieron derechos civiles, sociales, políticos y religiosos para el colectivo. Una vez más, la respuesta a estas manifestaciones fueron la burla y el rechazo, pero supusieron el inicio de una verdadera sublevación que no ha parado aún.

Así, el 8 de marzo de 1875 15.000 mujeres se manifiestan en Nueva York para protestar contra las condiciones laborales de las empresas textiles, y reivindicaron menos horas de trabajo, mejores salarios y el derecho a votar. Se trata de la primera manifestación masiva de mujeres, sofocada de forma violenta por las autoridades, que lograron mantener las marchas femeninas durante un tiempo. Hasta noviembre de 1909 no se volvió a convocar una concentración de este tipo. Se produjo durante la Huelga de las camiseras o levantamiento de las 20.000, lideradas por Clara Lembich, que volvió a dar sentido a la lucha de las mujeres.

Un año después, el Partido Socialista de América declara el Día Nacional de la Mujer, que se celebra por primera vez en EE.UU. el 28 de febrero.

En ese contexto, dos mujeres serán las impulsoras del día Internacional de la mujer, Clara Zetkin y Rosa Luxemburgo. Ellas lograron reunir a 100 mujeres de 17 países en Copenhague en la Conferencia Internacional de la Mujer Trabajadora. Estas mujeres solicitan la implantación mundial del sufragio femenino y universal. La legislación Internacional no reconoció este derecho hasta 1948, durante la celebración de la reunión de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. También proponen celebrar un día de la mujer para poder reclamar reiteradamente estos derechos.

Un año después, se celebra el primer Día Internacional de la Mujer, el 19 de marzo de 1911, con la reunión de más de un millón de personas en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza. Además del derecho de voto y de ocupar cargos públicos, se exigió el derecho al trabajo de la mujer, a la formación profesional y a la no discriminación laboral.

Días más tarde, el 25 de marzo de 1911 tuvo lugar el episodio más triste de esta lucha: 123 trabajadoras y 23 trabajadores mueren quemados en Nueva York en la fábrica Shirtwaist. Estaban encerrados en el edificio cuando éste comenzó a arder y no tuvieron posibilidad de salir de él. Todas y todos eran inmigrantes y tenían menos de 23 años. Este episodio convierte al movimiento feminista en un hecho y la reivindicación por la paridad de sexos comienza a ampliarse desde un punto de vista Universal. Es el inicio de los movimientos por la igualdad de todas las personas que se asocian a estas primeras feministas.

Hoy celebramos el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, como una jornada que pretende no hacernos olvidar todos estos episodios, pero también como el día en el que tenemos que tomar conciencia de que la lucha no ha acabado. La ONU publica datos alarmantes con relación a la igualdad de oportunidades de hombres y mujeres: 

  • 2.700 millones de mujeres no pueden acceder a las mismas opciones laborales que los hombres. Todavía es una limitación laboral y social nuestra maternidad y aún seguimos siendo las primeras cuidadoras de nuestros mayores.
  • En 2019, menos del 25% de los parlamentarios eran mujeres. Y sólo el 15% de los catedráticos universitarios eran catedráticas, a pesar de que el 65% de los Graduados universitarios eran mujeres.
  • Una de cada tres mujeres sigue sufriendo violencia de género. En el año 2019, en España, se cometieron 55 asesinatos machistas y las denuncias por violación se incrementaron en un 22,5%.
  • De las 500 personas en puestos de jefatura ejecutiva que lideran las empresas con mayores ingresos en el mundo, menos del 7% son mujeres.
  • Y hasta 2086 no se cerrará la brecha salarial si no se contrarresta la tendencia actual.

Estas cifras muestran la distancia que aún hay entre hombres y mujeres, entre lo masculino y lo femenino… Porque bien es cierto que como sociedad hemos sido capaces de generar discursos más abiertos y tolerantes, pero en los que la igualdad continúa siendo una aspiración. Mientras que el machismo continúe filtrándose en nuestras estructuras y ser mujer sea motivo de discriminación, acoso o mal trato, no debemos darnos por vencidas: ¡que todos los días sean 8 de marzo para que no olvidemos que la igualdad de todos y de todas es un derecho fundamental!

Dra. Encarna Ruiz Molina. Departamento de Teoría y Análisis del Diseño ESDi Escuela Superior de Diseño.

Cartel obra de la alumna Sandra Larrosa, 2º curso del Grado Oficial en Diseño Gráfico.



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