La actitud creativa

La actitud creativa

Muchos son los que creen que la creatividad es algo innato que pocos poseen, tal vez la razón se debe a que tradicionalmente ha estado situada en un terreno estrictamente artístico. Quizás se tiende a mitificar y sobrevalorar algo que es más cotidiano de lo que parece, la creatividad es una actitud. El hecho de ser creativo implica directamente las ganas de serlo, sin este pilar fundamental todo nuestro conocimiento e ingenio no llega a desarrollarse plenamente.

En realidad podemos considerar que la creatividad realmente aparece cuando se reúne actitud, conocimiento y experimentación.  Estos tres factores aparecen como indispensables, aunque no necesariamente han de estar al mismo nivel. El primer lugar es para la actitud, que implica el estado de ánimo, la voluntad de hacer algo nuevo, el ansia de búsqueda, constancia de trabajo, etc. Después entraríamos en las capacidades de cada uno, que según su procedencia determinará la manera de aplicar la creatividad. Hablamos de conocimientos teóricos y técnicos, experiencia personal y profesional, etc. Y en última instancia, pero no menos importante, está la experimentación, que representa el laboratorio de ideas, donde las cosas llegan o no a ser realidad, casi siempre más intuitivo.

En la actualidad existe una mayor preocupación por la creatividad en sí que por las mismas creaciones. Tenemos gran cantidad de producciones, por ello tienen más importancia los creativos que sus creaciones, ya que interesa más tener muchas ópticas distintas que obras con visiones similares. Pero como dice Ferran Adrià, no hay que olvidar que «Hay que tratar la creatividad con la misma indiferencia que ella nos trata a nosotros, y nunca darle más trascendencia de la que en realidad tiene».

 

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Por Miguel González, profesor de la Unidad de Tendencias y Moda



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