Josep Maria Magem: una huella silenciosa, pero brillante

Josep Maria Magem: una huella silenciosa, pero brillante

Para el comisario de arte Guillem Celada, hablar del diseñador y decorador Josep Maria Magem (Sabadell, 1941-2017) no es sólo explicar el lugar y el estilo de una figura fundamental (aunque marginada) del diseño en Sabadell. No es sólo comentar el foco de una iniciativa que comenzó como un proyecto de investigación y que ahora se materializa bajo la forma de una exposición. Magem, para Celada, es una casualidad luminosa. Pura “serendipia”.

 

El comisario, alumni ESDi, actualmente articula la exhibición “Magem Incandescent” en el Museu d’Art de Sabadell (hasta el 21 de enero), que congrega tanto diseños de lámparas de Magem, que constituían la mayoría de su producción, como imágenes de sus proyectos de interiorismo, arquitectura y mobiliario. Sin embargo, en la planta superior del Museu d’Art de Sabadell, dos butacas de estructura blanca y tapicería ocre tienen una importancia mayor que la que aparentan.

 

Magem Incandescent

Magem Incandescent

 

Para Celada, el acercamiento a Magem fue paulatino, estructurado por piezas, como una lámpara más. Primero fue un joyero de Sabadell, quien le comentó sobre un diseñador que, en la acera de enfrente, mantenía una tienda de mobiliarios y complementos. Luego fue un viejo anuncio de Magem en una publicación antigua que Celada había comprado en un mercadillo. Finalmente, el descubrimiento de que el diseñador había sido uno de los interioristas detrás de la Caixa de Sabadell fue el catalizador para comenzar una investigación. Solo al conocer a Magem, no obstante, Celada se percató que él mismo llevaba consigo una pieza del decorador.

 

“En una entrevista con Magem me di cuenta de que, cuando yo tenía 14 o 15 años, cogí por la calle unas butacas que habían sido de un establecimiento que me gustaba mucho. Las guardé, las usé y las restauré, nunca me desprendí de ellas, pero no sabía quién las había fabricado ni quién había diseñado el interiorismo de ese lugar. Hablando con Magem me di cuenta de que ese local había sido uno de sus primeros trabajos de interiorismo. Ahí hubo una conexión que me fascinó”, comenta Celada.

 

Si bien la investigación comenzó en el plano académico, la exposición sobre Magem ahora logra arrojar más luz sobre el diseñador, quien murió solo un mes antes de la inauguración. “Ha sido un ejercicio interesante traducir una investigación a una exposición, poner las lámparas en un museo y mostrarlas sin sacralizar piezas que son de uso tan cotidiano”, comenta Celada.

 

Magem Incandescent

Magem Incandescent

 

“Me quise centrar en la iluminación porque fue donde me pareció más evidente su capacidad de mimetizarse con las modas. Siempre había un argumento detrás y un entendimiento técnico de cómo desarrollar estos aparatos. No sólo seguía las modas en cuestión de estética sino en base a las innovaciones técnicas que había en iluminación”, señala el comisario. “Magem siempre decía que partía del elemento, la bombilla, que siempre la hemos querido invisibilizar, y que a partir de ahí desarrollaba el objeto, le daba intencionalidad a esa luz”.

 

La invisibilización, señala Celada, también ha pasado por la figura misma de Magem, clave para el paisaje urbano de Sabadell, pero escasamente reconocido. “Hace falta una historia del diseño más extensa, más desacomplejada y rigurosa que la que existe ahora. Lo producido aquí muchas veces no se identifica, no se pone en valor y eso lleva a estados de poca autoestima para el colectivo”, señala Celada.

 

La noción de “diseñar desde la periferia” también le resulta neurálgica a la hora de hablar de un diseñador como Magem. “Mal que nos pese, esta es una realidad del diseño en Cataluña. Las cosas importantes pasan por Barcelona, entonces alguien que diseña desde una ciudad como Sabadell (y nos tenemos que situar en Sabadell hace 30,40 años) tiene una posición secundaria dentro del relato.

 

Sin embargo, señala Celada, con una extensa exposición de fotografías que lo respalda, Magem reluce en más de un lugar. “Me ha pasado con la exposición que gente que viene ve cosas que, a lo mejor, están en los pisos de sus abuelos. Dejó una huella muy silenciosa en la ciudad”.

 



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