Cómo la innovación en diseño de muebles se hizo un lugar en los apartamentos pequeños

Cómo la innovación en diseño de muebles se hizo un lugar en los apartamentos pequeños

Tableros de Pinterest, cuentas de Instagram y páginas y páginas de recomendaciones. En los últimos años, los espacios pequeños se han convertido en favoritos de las páginas de interiorismo, que numeran consejo tras consejo para hacer que un monoambiente se vea más grande. Para lograr que un techo bajo dé la ilusión de más espacio. Para transformar cualquier rendija en un compartimento de almacenaje secreto.

 

Con el crecimiento de las ciudades y su plaza inmobiliaria, así como la ingente globalización, los espacios pequeños dejaron de ser dominio de grandes ciudades cosmopolitas como Manhattan o Tokio para convertirse en la regla de la mayoría de las urbes, así como un reto estándar para millennials que buscan balancear estilo y funcionalidad.

 

Como indican cientos de miles de libros, listas online y compilados de consejos varios, los principios del diseño se tornan incluso más necesarios en los entornos reducidos, al enfatizar la importancia de la coherencia espacial y estilística, de la proporción y de la creación de puntos focales.

 

Sin embargo, el orden de los factores no es lo único a destacar, sino que los factores mismos, cada una de las piezas que componen el puzle de los espacios pequeños, se han vuelto foco de atención. Desde el diseño de mobiliario y la confección de diversos productos para el hogar, la solución ha pasado por la multifuncionalidad, la capacidad transformativa y el aprovechamiento de cada centímetro.

 

Un ejemplo ilustrativo en este sentido han sido diversas compañías japonesas de artículos de baño que se han volcado al diseño de inodoros flotantes, que guardan cierto espacio entre el artefacto y el suelo, permitiendo potencial espacio de almacenaje, y además esconden su tanque de agua de la vista y de la geografía del baño.

 

Asimismo, marcas como Ikea proponen cocinas modulares que, en pocos metros, integren lavado, almacenaje e incluso reciclaje y cultivo, funcionando no sólo a través de compartimentos sino también de capas que se deslizan para revelar otras.

 

En las demás áreas de la casa, del primigenio sofá-cama se evolucionó a mesas, escritorios y estantes que se convierten en camas, escalones que en realidad son cajones, y otros diseños que utilizan elementos básicos de la arquitectura del hogar para darle escondite al almacenamiento.

 

Sin embargo, no todo es esconder: los muebles modulares, cuya forma puede ser alterada por el usuario, pueden satisfacer múltiples necesidades de espacio y de funcionalidad. Una colección de Sang A Choi, por ejemplo, se inspira en los muebles horizontales coreanos para diseñar un módulo de ocho piezas que se pueden configurar de diferente forma, incluyendo dos respaldos, una mesa auxiliar, una lámpara y un estante.

 

Algunos diseños incluso han buscado incorporar un acento Smart: este es el caso de Ori, abreviatura de Origami, una estructura de domótica que, con una simple indicación o tan solo presionando un botón, puede convertirse en una cama, un armario walk-in, un escritorio o una sala de estar, desplegando sus diferentes capas.

 

Si bien estas tecnologías aún no han conquistado el mercado, muchas con altos costes y otras tantas aún prototipos, el futuro del hogar, cada vez más pequeño, encuentra un universo de posibilidades más allá de los trucos ópticos de interiorismo.



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