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¿Cómo afrontar psicológicamente el confinamiento?

¿Cómo afrontar psicológicamente el confinamiento?

Estimados alumnos, compañeros y amigos,

Hoy en día, el mundo entero se encuentra en una situación muy difícil. Millones de persones estamos recluidas en casa tratando de contener el virus COVID-19, mientras añoramos nuestra rutina de antes. Tantas cosas que parecían garantizadas, ahora esperamos con ansias volver a vivirlas.

Todos estamos juntos y a la vez separados, y lo que suena tan fácil como quedarse en casa vemos que es más complicado de lo que parece. Sin embargo, hay que aprender a aceptarlo, ya que no es un escenario elegido por nadie.

El psicólogo Miquel Ángel Manzano, experto en Psicoterapia basada en aceptación, acompañamiento personal, crisis e insatisfacción vital, nos cuenta los mayores retos que afrontamos durante este confinamiento. Aquí van unos tips para sobrellevarlo de la mejor manera posible. Si lo deseas, puedes ponerte en contacto con él a través del mail.

loquesoy@miguelangelmanzano.es

¿Cómo afrontamos las ganas de salir de casa?

Para la mayoría de personas, será suficiente con recordar lo importante de su papel en esta crisis y que su misión en esta situación es quedarse en casa, por su bienestar y por el de todos.

Es una buena oportunidad para observar y reflexionar sobre la noción de la urgencia y la inmediatez en la que vivimos. En la mayoría de los casos, con los días y un ritmo más pausado, tu sistema nervioso va entendiendo el mensaje de que hay que ir poco a poco.

Si no es tu caso, puedes preguntarte a ti mismo, ¿qué me impide descansar? ¿Qué peligro hay en ir más despacio? ¿Qué pérdida creo tener si voy más despacio?

En estos días que pasaremos mucho más tiempo en casa, en general, en actividades más sedentarias, valdría la pena pensar en reducir el consumo de estimulantes.

¿Cómo gestionar nuestra rutina en un espacio que siempre es el mismo y muchas veces reducido?

Es todo un reto al que no estamos acostumbrados. Estamos habituados a que, cuando nos cansamos de un lugar o de un espacio, tenemos la posibilidad de marcharnos. Ahora no es así.

La primera recomendación es mantener, dentro de lo posible un orden. Es decir, cuando acabamos una tarea, recogemos antes de iniciar otra. Si el espacio que habitamos es ordenado, proporcionará mayor bienestar en nuestro sistema nervioso.

También es recomendable, dentro de lo posible, ocupar diferentes espacios para diferentes tareas. Un rincón para escribir o leer, otro para ver la tele, otra para hacer actividad física, etc. De alguna manera tenemos la sensación de cambiar.

Aunque a la larga, la rutina nos aburra, en general nos hace sentir bien y nos da calma. Así pues, una buena recomendación es establecer un horario diario variado, en el que haya un poco de actividad física.

¿Cómo gestionar la necesidad de intimidad en casa conviviendo con la familia?

Obviamente con el confinamiento todos perdemos libertad e intimidad, es el precio que pagamos por el compromiso social de detener el coronavirus. Todos tendremos momentos de saturación, de necesitar estar solos, etc.

Recordad que las sensaciones serán similares en todas las personas, así que procuremos ser amables y respetuosos en todo momento con nuestros compañeros de confinamiento.

Para tener mayor sensación de intimidad y tener un rato de soledad voluntaria podemos disponer de algunos recursos: pedir y limitar el acceso de los demás a algún espacio de la casa, aunque sea algún rato. Otra posibilidad cuando lo anterior no es posible, es utilizar auriculares u otros sistemas que nos alejen y nos permitan respirar de la constante convivencia. Escuchar música, ver películas a solas, etc.

¿Cómo superar la obsesión con la higiene y la limpieza?

Estamos en un momento en el que parece que el más adaptado es la persona que sufre trastorno obsesivo compulsivo. Es decir, aquella persona que se pasa el día limpiando las manos.

Es normal que todos estemos más preocupados por la higiene, y es seguro que todos estemos dedicando más tiempo a esta cuestión. Con el tiempo, todo volverá a su sitio.

De momento, es importante observar si estoy siendo excesivo, es decir, tengo conductas de higiene y limpieza más allá de las recomendaciones. Por ejemplo, ¿escucho o leo una noticia sobre contagio y necesito lavarme? Si fuera así, es importante identificar los excesos de protección y pedir ayuda para dejar de actuar de esta forma si por mí mismo no soy capaz. Cuanto antes lo regules menos probabilidad de que se cronifique y que se vuelva un problema importante.

¿Cómo afrontamos la ansiedad y ganas de comer desconsoladamente?

Cada uno de nosotros tiene unos hábitos para procurar sentirse mejor o menos mal, algunas personas cuando están nerviosas se calman comiendo.

Si te das cuenta que estás comiendo más de lo habitual, vale la pena que observes qué es lo que a ti te inquieta y compáralo con otros momentos en los que te haya pasado. Nuevamente, procura compartir tus inquietudes con personas de tu confianza. Y si conoces algún tipo de ejercicio o práctica que te ayude a disminuir el nivel de tensión, practícalos más de lo habitual. Estamos hablando de ejercicio físico, yoga, meditación, pintar o cualquier otra cosa que te haya ayudado.

¿Cómo afrontamos la adicción de estar constantemente conectados o la influencia de las fake news?

Venimos de una inercia de estar siempre conectados, y ahora el sentimiento de soledad o preocupación puede aumentarlo.

Observa qué haces mientras estás conectado. ¿Lo hago para sentirme acompañado? Si es así, seguramente dedicas el tiempo a llamadas y redes sociales.

¿Lo hago por qué estoy preocupado/a? En este caso, seguramente buscas noticias e información sobre el COVID-19.

Sea como sea, puedes aprovechar esta observación para preguntarte si necesitas dedicar tanto tiempo a estar conectado, y plantearte qué estarías haciendo si no estuvieras conectado.

Las noticias hay que contrastarlas, especialmente si notamos que alguna información nos impacta.

Debemos tener presente que ninguna información es demasiado creíble, salvo las estadísticas, en este momento. Todo el mundo, sanitarios, científicos y políticos no se habían enfrentado a esta situación. Por eso en realidad no tenemos demasiado conocimiento, y la información cambia y se actualiza en cuestión de horas.

Mantener las clases en la universidad vía telemática, con todos los problemas que ello supone, ¿es útil?

Sin duda no estamos en el escenario deseado por nadie, pero mantener las clases es muy recomendable ya que va más allá de la cuestión académica. Si te gusta lo que estás estudiando, y deseo que así sea, es un gran entretenimiento poder continuar explorando, aprendiendo y compartiendo. Además, con el tiempo extra disponible nadie sabe dónde puede llegar su creatividad, tanto para continuar con las tareas como para resolver las dificultades y limitaciones que el confinamiento supone en el desarrollo normal del curso.

Recomendaciones para superar el miedo y la sensación de soledad para los alumnos extranjeros.

En la medida de lo posible, lo más importante, es poder estar y sentirse acompañado. Afortunadamente, vivimos en la era tecnológica y podemos hacer videollamadas a cualquier parte del mundo. Es un buen momento para romper nuestras protecciones emocionales y relacionarnos de forma abierta y transparente. Esto quiere decir que siempre que tengamos confianza en nuestro interlocutor, es recomendable compartir nuestras emociones, no como una queja ni como un problema, sino como una realidad. Además, podemos aprovechar para transmitir a las personas que tenemos lejos, y también cerca, lo que significan para nosotros.

Muchas veces, por no hacer sufrir a los demás, mostramos una falsa fachada de bienestar o seguridad que nos impide conectar con fluidez. Si confías que tu interlocutor puede tolerar tus emociones, podréis convertir vuestras conversaciones en un intercambio de lo que realmente estáis viviendo. Las emociones compartidas pesan menos.

¿Cómo afrontamos la sensación de impotencia en el caso de los que tenemos abuelos, padres mayores o familiares y amigos de edad avanzada?

Una vez más, la comunicación con el resto de personas implicadas es el recurso más importante. Poder ser honestos con lo que estamos sintiendo y transmitir el aprecio que nos tenemos es un gran recurso.

Es importante hablar de estas emociones con la persona que nos preocupa, pero también con otros familiares y amigos para ver cómo lo llevan ellos. Quizás encontramos en sus palabras, o incluso en el hecho de compartir, un poco de paz y calma.

Por otra parte, es muy importante mostrar interés y aprecio por las personas que nos preocupan, pero debemos vigilar que no estemos todo el tiempo encima para no generar en ellos sensación de miedo. Si ya me he interesado por ella en el día de hoy, no volveré a insistir en mi preocupación y la compartiré con alguien más en el que confíe y que me sabrá escuchar.

En caso de la pérdida de un ser querido, ¿cómo nos enfrentamos al no podernos despedir?

Realmente es una situación poco habitual, aunque no excepcional, ya que hay algunos tipos de accidentes en donde no se puede recuperar el cuerpo.

Es muy recomendable hacer algún tipo de ceremonia individual si estamos confinados, y cuando se pueda en grupo, para que sirva de despido.

Una ceremonia individual es la típica carta de despido que recomendamos los psicólogos y que vemos en las películas.

Mientras podamos llevar a cabo una ceremonia grupal de despido, por ejemplo un entierro simbólico, una vez más es crucial que haya mucha comunicación sobre cómo nos estamos sintiendo con personas de confianza, y entre todas las personas afectadas por la pérdida. Insisto en la importancia que tiene el apoyo social en la digestión emocional, lo que vivo en soledad es más probable que no se resuelva mientras que lo que se comparte se metaboliza en el transcurso de una conversación. Démonos permiso para expresar nuestras emociones.

¿Cómo afrontamos la vuelta a la normalidad?


En un eslogan, viviendo en el aquí y ahora. Es más fácil decirlo que hacerlo.

Cuando nos damos cuenta que nuestra cabeza le da vueltas a cómo lo haré, podemos pararnos, hacer un par de respiraciones hondas, y recordarle a nuestra mente que en este momento no podemos hacer nada para que la vuelta sea más fácil.

Le damos las gracias por su interés, por su intención protectora, para intentar evaluar los diferentes escenarios futuros y para procurar prepararnos. Pero le aseguramos que no es momento, que no es útil, y le decimos a la mente que confíe en nosotros. Que cuando llegue el momento, te harás cargo de lo que suceda, como por ejemplo te estás haciendo cargo del confinamiento.



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