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El Disseny en temps de Post-Coronavirus

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El Disseny en temps de Post-Coronavirus

Artículo de la Dra. Encarna Ruiz Molina, Directora del Departamento de Teoría y Análisis del Diseño.

Desde hace poco más de un mes, vivimos en un escenario convulso y complejo, propio de aquellas películas distópicas que dibujan contextos proporcionados por la ciencia ficción en los que la Humanidad se enfrenta a cosas terribles. Las calles vacías, la desolación de las cifras, nuestro confinamiento en casa y los discursos políticos inacabables nos recuerdan que vivimos en una realidad paradójica, frustrante e inimaginable. Llevamos días inmersos en una especie de guerra en la que el enemigo es un virus y la batalla se libra en hospitales y residencias de ancianos de todo el mundo.

En este contexto, Covid 19 ha sido el desencadenante de la caída de las estructuras sociales inestables y cambiantes que Bauman nos definía en su obra Tiempos Líquidos[1]. En pocos días, como si de un castillo de naipes se tratara, esta crisis sanitaria que azota al planeta ha puesto en jaque a la economía mundial, a los líderes políticos occidentales y a los modelos de relaciones institucionales e internacionales que habían surgido de la Segunda Guerra Mundial. Occidente y su modelo hiperglobalizado de gestión se tambalean y con él la atmósfera de progreso y bienestar que ofrecían a unos ciudadanos que hoy se sienten vulnerables y perdidos.

Esta Pandemia se presenta como una tormenta global de la que nadie escapa y de la que parecen salir mejor parados aquellos que han apostado por la inversión en sanidad y en infraestructuras industriales. Pero también se trata de un huracán moral que define las distintas formas de entender la solidaridad entre los diferentes territorios y sectores de la población. 

Por otra parte, esta situación ha provocado una aceleración de los cambios en los relatos sociales que habían definido a la primera mitad del siglo XXI. Así, las corporaciones sociales, políticas y económicas se movían a partir de los dictados del hiperconsumo como sistema y en su forma de generar productos, servicios y experiencias a gran escala. Pero estos días de confinamiento y reflexión, comenzamos a tener más consciencia de nuestras prioridades y de la necesidad de cambio. El planeta está agotado. Y no podemos continuar actuando de la misma forma. Por eso, aquellas voces que aseguraban que debíamos transformar nuestro modelo económico lineal en un modelo circular comienzan a tener interés para muchos ciudadanos. La sostenibilidad social y medioambiental ahora comienza a ser un objeto primordial, no una alternativa.

España vive una situación complicada dentro de esta atmósfera de caos mundial generada por la crisis sanitaria. Es el país con mayor número de defunciones por número de habitantes del mundo y el lugar en el que más personal sanitario ha enfermado mientras cumplía con sus funciones. Esto hace que nuestra vulnerabilidad ante el virus haya puesto de manifiesto la inestable estructura política que llevamos años percibiendo y nuestra economía basada en un sector servicios que está paralizado por la Pandemia. La situación también ha denotado, por un lado, la poca inversión en sanidad e investigación, sometidas a diferentes políticas reduccionistas surgidas de la crisis económica; y por otro, nuestra fragilidad industrial. Eso supone la existencia de un sistema frágil y dependiente, con poca capacidad de autogestión y que, en una situación como la que vivimos, conduzca a una debilidad manifiesta. Así, nuestro modelo productivo debería reconfigurarse y plantear una vuelta a la producción local que nos ayude a garantizar la subsistencia económica a medio plazo y hacerlo, al mismo tiempo, en términos de circularidad.

En este contexto, no sería descabellado construir nuestro relato social entorno a un racionalismo sostenible y local en la que el Diseño sea el eje vertebrador.  En este sentido, decía Raúl Belluccia[2] que las sociedades que no incorporan Diseño en su forma de generar productos, servicios y experiencias difícilmente podrán progresar de forma coherente. En la era post-coronavirus, esta disciplina es una herramienta clave que permitirá dar respuesta a todas las necesidades de esa sociedad que busca ser más eficiente desde el punto de vista ambiental, económico y relacional. 

En tanto que disciplina que se define por la acción, por hacer cosas y buscar soluciones a las certidumbres de lo cotidiano, el diseño es clave. Un ejemplo de esto es el hecho de que, en plena crisis, ha sido determinante a la hora de buscar soluciones a la falta de material sanitario de primera necesidad y al fracaso del Estado de obtenerlo de forma inmediata en los mercados internacionales. Empresas como Seat o centros tecnológicos como Leitat, han sido capaces de unirse para diseñar respiradores que se han fabricado en el mismo lugar donde hacía apenas unos días se producían coches. La fabricación 3D también se ha convertido en clave para el desarrollo de viseras y gafas para proteger al personal sanitario y los diseños de estos productos han impulsado una de las acciones solidarias más interesantes que hemos vivido.

Esto son sólo ejemplos de la importancia que tiene el Diseño como disciplina en la creación de soluciones y de gestor de solidaridad social. Si unimos ambos conceptos, nos acercamos a la indiscutible función social del Diseño.  Noberto Chaves[3] decía que se genera porque todo lo que el Diseño produce va dirigido a la sociedad e incide en ella, y busca facilitar la integración de las personas y solucionar problemas cotidianos.

Por esta razón, el Diseño debe interpretarse como el mediador entre una comunidad de individuos y el sistema sociopolítico que la gestiona. Se trata pues de una disciplina capaz de plantear soluciones que permitan recuperar la seguridad ciudadana y la credibilidad en el sistema, debilitado por las diferentes crisis que se han derivado de la Pandemia.

El Diseño y su capacidad transformadora son pues el mecanismo que ayudará a la comunidad post-coronavirus a generar nuevos relatos sociales basados en la búsqueda de productos, servicios y experiencias que sean más solidarios y sostenibles. La reindustrialización de países como España, a partir de la lógica de la industria 4.0 y de la producción local, también tendrá en el Diseño Social un aliado fundamental.

 

Dra. Encarna Ruiz Molina, Directora del Departamento de Teoría y Análisis del Diseño de ESDi. 

 

[1] Bauman, Z. (2009): Tiempos líquidos: Vivir en una época de incertidumbre, Barcelona, Ed. Tusquets.

[2] Belluccia, R. (2007). El diseño gráfico y su enseñanza: ilusiones y desengaños. Buenos Aires: Paidós.

[3] Chaves, N. (2008). La función social del diseño: realidades y utopías. Recuperado el 6 de octubre de 2008, http://www.disenoiberoamericano.com/node/95

Imagen: More than this, Curro Claret. Foto de Juan Lemus.



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